Eficiencia vs Valor Añadido: oportunidades o un dilema para competir en la industria alimentaria

Después de varios años recesión económica y con reducción importante del consumo interno y, especialmente, con una menor disponibilidad de dinero por parte de los clientes, la industria alimentaria ha apostado de manera generalizada por competir en base a la eficiencia, es decir, reduciendo los costes, pero no ya hay mucho margen para disminuir costes y profundizar en la competencia basada en la eficiencia, salvo que se ponga en riesgo la calidad de los productos.

A nivel global se están produciendo tendencias que no pueden dejar de observarse por su rápida implantación e impacto local. El aumento de la población mundial y del poder adquisitivo de los consumidores en las economías emergentes, es casi el poder adquisitivo actual de Europa occidental, implicará una mayor demanda de alimentos y encarecimiento a nivel global de las materias primas lo cual dificultará la competitividad basada en eficiencia.

Sin embargo, nivel europeo y de España, en particular, el volumen de consumidores se estanca, el número de ingestas dentro del hogar no crece y la marca de la distribución es la principal vía para llegar al mercado del retail. En consecuencia, la penetración es la única palanca para crecer ofreciendo más momentos de consumo al cliente.

Además, vivimos en un mundo urbano, la mitad de la población mundial ya vive en ciudades, lo que genera más del 80 % del PIB global. Sólo 600 centros urbanos, con una quinta parte de la población mundial, generan el 60 % del PIB mundial. En 2025 será todavía mayor. Este escenario nos ofrece oportunidades de consumo y generar valor añadido, ya que compramos algo más que alimentos: limpieza, tiempo, comodidad, salud, etc.. Las necesidades del consumidor son cada vez más fragmentadas y el consumidor en si mismo es más reflexivo, exigente y demanda transparencia y conocimiento sobre lo que consume.

Los mercados están cada vez más interconectados, por lo que no sólo nos debe preocupar la competencia local, sino los competidores globales que llegan directamente a nuestros mercados con productos más innovadores, con más calidad o a mejor precio, haciendo que la eficiencia sea clave, pero el valor añadido también para poder diferenciarse de los competidores globales.

La industria alimentaria tiene oportunidades de crecimiento pero necesita adaptarse continuamente a los cambios del entorno, con competidores globales, presión cada vez mayor sobre las materias primas, en un entorno de guerra por el precio en la distribución y con un consumidor cada vez más exigente en prestaciones y menos fiel a las marcas. En este escenario la clave es innovar en todas las áreas de la organización empresarial. La innovación en producto es sólo una más y no la trascendental para tener éxito comercial y garantizar la sostenibilidad de la empresa. El no crecimiento de la población hace más necesario que nunca recurrir a la innovación para crecer. La innovación enfocada a ganar penetración a través de la búsqueda de nuevos momentos de consumo.

 

Innovar para Competir en un mercado global

Estamos inmersos en un orden económico que hace años ha roto definitivamente con el viejo paradigma que ha regido el mundo basado en la escasez y las restricciones derivadas de la naturaleza finita del capital, el trabajo y la mano de obra. Así, el nuevo orden se sustenta sobre los pilares del conocimiento, la innovación, la tecnología y la colaboración entre países y agentes, y desafía abiertamente el orden anterior y su teoría de la escasez porque la economía del conocimiento y la innovación crece y se extiende más cuanto más se usa hasta convertirse en la principal fuente de competitividad real para los países y las regiones.

Uno de los principales retos que tiene Euskadi para generar empleo de calidad, incrementar la riqueza económica y mantener y mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos es consolidar una nueva economía industrial basada en el conocimiento. Una apuesta en la que están involucrados los principales países desarrollados como EEUU, Reino Unido, Alemania, etc. Una economía abierta, sostenible, innovadora y tecnológicamente avanzada apalancada en dos pilares, la competitividad de las empresas capaces de ofrecer al mercado productos innovadores y un sistema de I+D+i, especializado, con el tamaño crítico suficiente para desarrollar soluciones de valor y conectado a nivel internacional, que en colaboración permanente con las empresas pueda ayudarles a competir a escala global desarrollando una industria de fabricación (“Thought”, pensada y “made” en parte), exportadora y competitiva a escala internacional.

Estamos frente a un mundo cada vez más interconectado, con un consumidor más reflexivo y con múltiples opciones de elección. En este escenario de incertidumbre, el enfoque en mejorar la competitividad empresarial ha sido uno de los factores clave, ya sea para empresas o instituciones. Competitividad que ha estado marcada mayoritariamente por un objetivo de reducción de los costes de todo tipo, con el fin de lograr precios más competitivos en el mercado. Sin embargo, la reducción de costes es limitada y no hay mucho margen de maniobra en este sentido. El nuevo estadio es la economía de la innovación y el “time to market”, el llegar antes que los demás, y de forma diferenciada, al mercado.

En definitiva, la competencia a través de los costos más bajos debe ser compensada por la innovación de vanguardia en productos, procesos y servicios. No hay otra alternativa para los países con salarios altos y mayores costes de operación.

Hoy en día existen en el mundo más de 300 ciudades más grandes que Euskadi. Además, no disponemos de recursos naturales que nos permitan generar riqueza por su explotación y comercialización, por lo que somos muy dependientes de todo tipo de materias primas, que se encarecerán en el futuro haciéndonos perder competitividad. Vivimos en un mundo urbano. La mitad de la población mundial ya vive en ciudades y genera más del 80 por ciento del PIB global. En 2025 será todavía mayor. El paisaje urbano de la tierra parece ser estable, pero su centro de gravedad está cambiando decisivamente, y a gran velocidad. En los próximos 15 años, la composición del grupo de las principales ciudades cambiará a medida que el centro de gravedad de la población urbana mundial se mueve al Sur y, aún más decisivamente, al Este.

Nuestra capacidad de generar recursos está basada, casi en su exclusividad, en la productividad de las personas y de nuestras empresas. En el nuevo escenario y para un país como Euskadi, que tiene como principal palanca para generar valor el conocimiento de las personas, la innovación es la garantía de supervivencia, ya que es necesaria una adaptación rápida a una coyuntura nueva y desconocida, donde se exige poner en valor las nuevas tecnologías y conocimientos y amortizar las existentes.

Euskadi cuenta con una serie de fortalezas sobre las que poder construir unas sólidas bases de futuro. Por ejemplo, un índice de desarrollo humano del 0,924 (2013) por encima de países como Alemania, Islandia, Dinamarca, Francia o Reino Unido, pero también una industria asentada en sectores con elevado potencial de crecimiento en la economía global, un alto porcentaje de personas con educación terciaria, o su elevado el PIB y renta per cápita que se encuentran a la altura de las regiones más avanzadas de Europa. Sin embargo, también existen una serie de elementos que amenazan la competitividad de nuestras empresas como la brecha en I+D+i frente a países y regiones industriales más avanzados (aunque lideremos la inversión en I+D del Estado: 2,12%/PIB en 2012), los limitados niveles de transferencia tecnológica del sistema y, sobre todo, nuestro bajo nivel de exportaciones de alto nivel tecnológico (debemos dar el salto de líder seguidor a líder tecnológico). El programa de especialización RIS3 liderado por el Departamento de Desarrollo Económico y Competitividad donde se definen las metaprioridades de investigación y desarrollo tecnológico y también una estrategia horizontal de reordenación de la red vasca de ciencia y tecnología que, realizada desde una estrategia compartida con los agentes, contribuirá a minimizar los riesgos.

La innovación, se presenta como una garantía de supervivencia para el reto de construcción de la nueva economía, ya que es un recurso clave para la adaptación de nuestras empresas a la nueva coyuntura. Un nuevo estadio que exige poner en valor nuevas tecnologías y conocimientos de manera recurrente a medida que se van amortizando los avances del pasado. Debemos ser capaces de desarrollar procesos de innovación eficaces y efectivos, además de contar con procesos de generación de conocimiento excelentes, combinados con modelos de negocio capaces de ponerlos en marcha. Modelos que deben ser capaces de evolucionar rápidamente acorde a las exigencias de un mercado globalizado, con clientes y consumidores interconectados donde las distancias y el tiempo se acortan.

La Red Vasca de Ciencia, Tecnología e Innovación (RVCTI) debe ser una parte importante de la respuesta a estos grandes desafíos de Euskadi. Pero debemos entender que la I+D+i no es un fin en sí mismo, es un instrumento, una herramienta para conseguir dichos objetivos. No podemos equivocar la estrategia con las herramientas. En este sentido, es crítico la articulación y rápida adaptación de la política científica y tecnológica basada en la demanda en términos de propuestas de contribución a estos grandes desafíos a los que nos enfrentamos y definidas en la estrategia RIS3. Porque estos grandes desafíos encierran grandes oportunidades, nos proyectan al futuro y son el mecanismo para unir la inversión en ciencia y tecnología con la generación de bienestar: empleo de calidad, actividad económica e ingresos fiscales para contribuir a la riqueza que necesita nuestro país.

El sistema de innovación debe “innovar” y adaptarse a las nuevas claves competitivas que necesita la sociedad, a través de colocar a las empresas, los emprendedores y las organizaciones generadoras de valor a la sociedad como tractores del sistema. En ser más eficiente, simple y con visión integral racionalizando las estructuras de todo el sistema de innovación y con una gobernanza clara, con capacidad de alinear al sistema hacia los objetivos del País evitando la competencia interna innecesaria, invirtiendo sólo en aquello que genera valor y eliminar lo que sobra, medir de forma continua el valor generado, implementar modelos de negocio innovadores que contemplen desde el diseño hasta el servicio postventa y abierto al mundo e interconectado (aliado) con los mejores.

El peor enemigo que tiene hoy la RVCTI es no saber entender el reto de los próximos años. Crecer no significa nunca duplicar capacidades y competencias. Crecer significa saber especializarse en tecnologías, pero sobre todo en mercados y aportando siempre valor. Lo que no aporta valor aporta coste y nos hace menos atractivos. Crecer significa sobre todo mejorar los resultados científicos, tecnológicos y, especialmente, el impacto económico y social por crear productos y tecnologías competitivas en el mercado capaces de generar retornos y hacer sostenible el sistema.

Un ejemplo de Innovación en la organización para aportar valor a la Sociedad

En un mundo globalizado las organizaciones tienen que ser capaces de crear valor para las personas desde un nuevo enfoque. Nos encontramos en un escenario similar a la primera revolución industrial aunque en estos momentos son otras las variables que deben ser tenidas en cuenta. Comprenderlas y aprovechar las oportunidades que ofrecen es la clave para poder ser más eficientes, innovadores y generar nuevos o mejorados productos, reconocidos y valorados por las personas y por los que están dispuestos a pagar.

El concepto “innovación” debe ser global en la organización e implica ante todo inconformismo con lo conseguido: en la operativa interna, en la relación con los clientes, en la manera de producir, de inventar, etc. Siempre hay una manera más eficiente de hacer las cosas y, aunque no lo veamos, la oportunidad de mejora tiende al infinito. Comprender esto, aceptarlo, asumir el riesgo que ello implica y estar en disposición al cambio continuo, especialmente cuando el éxito nos sonríe, es la primera palanca para poder disponer de una organización innovadora. Además, un factor de complejidad añadido es que este hecho debe ser comprendido y compartido por todas las personas de la organización, ya que en tal caso se dan las circunstancias para que las personas cooperen para crear. Los seres humanos conseguimos un enorme incremento de productividad y de espíritu emocional positivo que nos permite superar las más increíbles adversidades cuando nos situamos unos junto a otros. Juntos nos tenemos límites.

No hay una receta simple y fácil de aplicar que ayude a innovar y tener éxito en todas las organizaciones. Sin embargo, si una organización quiere ser innovadora debe tenerlo definido dentro de su estrategia y trabajar de forma sistemática y perseverante para conseguir innovaciones incrementales o radicales. Raramente se consiguen invenciones que son un gran adelanto, generalmente son continuistas, ya que son las más fáciles porque se basan en los productos que los clientes valoran o en los procesos que tienen éxito.

A la hora de “cocinar” la innovación en nuestra organización hemos seguido unos sencillos pasos que nos han ayudado a tener éxito y han supuesto también un cambio en la manera de entender los procesos con los que nos gestionamos, pero sobre todo en la manera de entender cómo debemos crear valor para la sociedad:

  1. Conocer los deseos y necesidades de los comensales: el primer aspecto crítico es conocer y entender las necesidades de los grupos de interés de nuestra organización, de los clientes de nuestros clientes, en saber cómo y cuándo utilizan los productos. Pero no es suficiente, hay que “ver” en el futuro para  entender lo que sucederá y preverlo. Es necesaria una visión en profundidad, a largo plazo. Esa visión es mejor hacerla en compañía de nuestros clientes,  proveedores, colaboradores, incluso de los usuarios de los productos. Por qué conformarnos con el conocimiento y visión de las personas de nuestra organización cuando podemos tener la de cientos, si no miles, de personas más que nos pueden ayudar a comprender las tendencias y a ver oportunidades de mejora que jamás habríamos imaginado. Un ejercicio continuo de prospectiva es necesario en toda organización para tener éxito, ya que se trata de adelantarnos a lo que sucederá.
  2. Planificar el menú con antelación: las oportunidades de crear valor son infinitas, por ello no es posible en ninguna organización atender a todas las oportunidades que se nos presentan. Hay que apostar, elegir y también renunciar. Este es quizás uno de los procesos más difíciles de asumir, ya que en general no estamos acostumbrados a decir no. Aunque son muchas las posibilidades que tenemos hay que asumir riesgo, desafíos y elegir los “platos” que satisfarán a nuestros comensales, ordenarlos y buscar el equilibrio entre ellos.
  3. Seleccionar los mejores ingredientesy confiar en su calidad: lo primero son las ideas, pero las ideas no son ni buenas ni malas, tienen que ser aceptadas no sólo por la persona que la genera sino por el equipo que las usará para innovar, ya que la innovación es un proceso colectivo. Perseverar y confiar en las ideas, son lo que nos llevará a otro sitio, son nuestro motor. Si nos equivocamos también hemos aprendido, los errores no son la “sal” de la vida sino la vida misma de la innovación.
  4. Cocer a fuego lento: toda innovación (en producto, en los procesos, etc.) va acompañada de incertidumbre y complejidad. Hay que aceptar desde el inicio que será un proceso complejo y disponerse a gestionar las contradicciones inherentes a todo proceso evolutivo de cambio. Lo importante es tener claro lo que se quiere alcanzar, proveer los recursos y facilitar los contextos necesarios para gestionar la complejidad.
  5. Condimentar en el momento justo: la innovación no permite especular con el tiempo para perderlo, la gestión del tiempo es fundamental para garantizar cambios sostenibles. La rapidez es clave, pero no pueden buscarse atajos para ganar tiempo, no es posible pasar de la idea al negocio, todos los pasos son importantes y el plato final de nuestra receta sólo estará perfecto si hemos sido rigurosos en hacer en cada momento lo que corresponde.
  6. Sorprender con algo no esperado: siempre tenemos que estar dispuestos a dar algo más que lo que el cliente espera, hay que correr riesgo, abordar un desafío y sorprender con algo no esperado. La innovación debe considerarse siempre desde el punto de vista del riesgo, ya que, aunque la mayoría de las invenciones son inútiles un número reducido son verdaderos grandes adelantos que transforman todo.
  7. Cuidar el ambiente: tan importante como los platos que vamos a degustar es el ambiente donde los comensales pasarán la velada. Las emociones positivas incrementan nuestros sentidos, elevan nuestra capacidad de percepción. Pensar en esos pequeños detalles que acompañan al proceso son también importantes y a veces la clave del éxito. Hay que cuidar las condiciones que favorecen la creatividad en las que las personas generan acciones que son efectivas para el propósito perseguido.

La guinda final es contar con un buen cocinero y el mejor equipo, con el líder capaz de emocionar e ilusionar a todo el equipo, en creer que todo es posible y en estar dispuestos a dar más allá del esfuerzo razonablemente posible. Conseguir ser una referencia en todo el mundo, para que cualquier comensal esté dispuesto a visitarnos, a degustar el menú y, por supuesto, a pagar lo que le pidamos. Con el paso del tiempo lo que recordará será una experiencia única, los platos consumidos, el ambiente y las emociones vividas. ¿El precio? jamás recordará lo que pagó, simplemente porque no le importaba. Todo ello ha sido posible porque el líder y el equipo se han fundido en un único proyecto, porque “juntos no tenemos límites”

¿En qué sectores hay futuro?

El Director de Desarrollo de Negocio de Tecnalia, Agustín J. Sáenz.s explica en un artículo que publica hoy El Correo (http://goo.gl/Tzi34)  porque a veces “los buenos marinos se les reconoce en medio de las tormentas”.

Agustin Saenz Director Desarrollo de Negocio de Tecnalia

El pasado no garantiza nuestro futuro, pero sienta las bases para su logro. Todos los sectores pueden tener futuro, pero el camino para conseguirlo será diferente en cada sector y para cada empresa dentro de un mismo sector. Algunos tendrán que reinventar su modelo de negocio, abandonar sus mercados o clientes tradicionales y abrirse a nuevos, otros diversificar sus productos, adecuar los canales de relación y comunicación con sus clientes, las alianzas para ofrecer propuestas de valor diferenciadas y competitivas en precio y calidad, etc.

Más allá de la intuición empresarial basada en complicados procesos mentales, que no se comprenden todavía bien, por el cual hay personas capaces de identificar oportunidades de negocio donde otros no las ven, las organizaciones necesitamos de una buena inteligencia del negocio, es decir,  disponer en cada momento de la mejor y más completa información que incide en nuestro negocio: cambios en las percepciones de los clientes, movimientos de la competencia, macro tendencias que afectan  de forma transversal a todos los negocios,….. Ello nos debe ayudar hacer una adecuado análisis de riesgos en todos los procesos de la organización, identificar acciones para minimizar el impacto en la misma y descubrir oportunidades donde no las vemos.

Y por último, los líderes del cambio, capaces de asumir los riesgos, ilusionar a las personas y perseverar en las metas, porque las oportunidades no se pierden las ganan otros.

 

La innovación no tiene limites, los recortes si.

En este escenario de importantes incertidumbres y crisis económica, la lucha por la competitividad empresarial ha sido una de las palancas clave donde tanto las empresas como las instituciones han puesto el foco. Competitividad que ha venido marcada por un primer objetivo de reducción de costes de todo tipo, con el fin de conseguir unos precios más competitivos en el mercado. Sin embargo, la reducción de costes tiene un límite y en muchas empresas se está o se ha llegado a él, no hay mucho más margen de maniobra en esa dirección.

Conscientes de esta limitación algunas empresas y administraciones han impulsado también medidas de mejora de la competitividad desde otro enfoque. La competencia hoy es feroz, y solo puede esperarse que lo vaya a ser más. La lucha por el precio y la eficiencia han sido hasta ahora el foco, pero y a pesar de la crisis, la nueva batalla será, además, por la innovación en todas las áreas dela organización y el “time to market”. Estamos ante un mundo cada vez más interconectado ante un sistema en red, cada día más complejo y robusto, un consumidor más reflexivo y con múltiples opciones de  elección. Los ahorros de costes por sí solos no hacen las empresas más competitivas. La competencia de costes más bajos debe ser contrarrestada con la innovación de vanguardia en productos, procesos y servicios, no hay otra alternativa para países con altos salarios y mayores costes operativos. La innovación no tiene límites.

Bruselas aplaude el modelo de I+D+i de Euskadi

04_Bruselas aplaude el modelo de I+D+i de Euskadi

Un modelo sostenible requiere de ensoñación, enfoque, especialización, perseverancia, revisión y mejora continua.

Euskadi escribe para la UE el guión de la política industrial de las regiones · ELPAÍS.com

Euskadi, con la mitad del paro que el resto de España, tiene una industria que aporta el 28% al PIB, ocho puntos más que la media de la UE y el doble que la del resto de España

vía Euskadi escribe para la UE el guión de la política industrial de las regiones · ELPAÍS.com.

Ranking de Universidades: realmente somos malos

Se acaba de publicar el ranking mundial universidades que ha sido analizado en un artículo publicado en el País bajo el titulo – Universidades, ciencia y ranking. ¿Somos realmente tan malos? http://t.co/trvHmxz. En dicho artículo, que recomiendo leer, se señala: “Sobre la universidad en España se oyen frases tan dispares como que ahora es la mejor de nuestra historia (estoy casi de acuerdo), o que es un auténtico desastre y nunca estuvo peor. Para muchos, es poco más que un aparcamiento de jóvenes a los que se les facilita el entretenimiento (botellones incluidos) y un refugio de funcionarios poco productivos y menos interesados (torre de marfil, le llaman algunos). Frente a estas opiniones, los datos que ofrecen los numerosos rankings de universidades de todo el mundo son contundentes y penosos. Las universidades españolas están todas pésimamente colocadas, ninguna entre las 200 primeras del mundo y la mayoría de nuestras universidades se sitúan entre los puestos 400 y 600.” El autor concluye que una de los motivos puede ser la baja producción científica que se realiza en las Universidades Españolas.

La noticia, aunque no es novedosa, ya que todos los años el resultado es parecido, me pareció muy relevante por la situación económica actual, dado que puede explicar algo de la baja productividad, escasa innovación y falta de nuevas iniciativas empresariales que tenemos en España, así que la distribuí vía twitter y una compañera virtual, @blanuza, comentó -quizás el problema está en primaria (equipamientos para niños están de adorno, no salen a ver mundo, no hay contacto con ciencia)- Fue un comentario que me llevó a la reflexión y que no solo comparto, sino que lo amplio en el sentido de que la escuela y la educación secundaria no es ciertamente una institución que piense en el futuro. Si las escuelas estuvieran orientadas hacia el futuro estarían llenas de clases en la programación, multimedia, técnicas de creación, técnicas de comunicación, la astronáutica, la bioética, la genómica, la robótica y la nanotecnología entre otros. La ciencia ficción y literatura fantástica sería parte del plan de estudios, como representante de visiones alternativas del futuro.

Nada más lejos de la realidad, tenemos un sistema en el siglo XXI funcionando con criterios formativos del siglo XIX, lo cual no sólo tiene importancia por las competencias y conocimientos que desarrollan las personas, sino que, NO potencia la cultura creativa y emprendedora focalizada en construir nuevas realidades. Así es díficil construir un nuevo modelo económico sostenible.

Por último, me sorprende el poco eco que ha tenido la noticia en los medios de comunicación y en la sociedad en general. Si hubiera un ranking similar para los equipos de futbol y el resultado fuera el mismo ¿Cuánto se tardaría en hacer un pacto de Estado para corregir la situación?

AZTI-Tecnalia es, entre las empresas españolas, la organización número 59 que más invierte en I+D

El centro tecnológico AZTI-Tecnalia, se encuentra en el puesto número 59 del total de 13.603 empresas y organizaciones que realizan actividades de I+D en todo el territorio nacional, según la última Encuesta sobre Innovación Tecnológica en la Empresas, realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Dentro de la comunidad autónoma del País Vasco, donde AZTI-Tecnalia tiene su sede, ocupa el puesto número 11.

Modelo de economía sostenible: crecimiento y generación de valor a la sociedad incluso en tiempo de crisis

AZTI-Tecnalia es una clara referencia del modelo económico sostenible basado en el conocimiento y en la I+D+i. Un centro tecnológico con una clara y definida apuesta por transformar el conocimiento en valor a través de crear nuevos productos, tecnologías y servicios para el mercado.

Este modelo económico sostenible ha demostrado su viabilidad al contribuir a la creación de valor a la sociedad mediante la generación sostenida y mantenimiento de puestos de trabajo durante los últimos 30 años. En la actualidad cuenta con 213 científicos y técnicos en plantilla y otros 47 personas haciendo tesis doctorales. Durante los dos últimos ejercicios, marcados por la grave crisis internacional, el centro ha creado un total de 24 empleos, que se incrementan a 40 en los últimos cinco años. La inversión en I+D realizada en ese periodo ha sido de 24 millones de euros y la facturación durante el 2010 ha alcanzado los 18,3 millones de euros. Ha promovido, además, la creación de 4 nuevas empresas de base tecnológica,  que han movilizado una inversión de 21 millones de euros y han generado más de 100 nuevos empleos.

La creación de valor también se materializa mejorando la competitividad de la industria alimentaria y del sector pesquero. Según las estimaciones del mismo estudio, por cada euro invertido por el centro en materia de I+D, el sector alimentario moviliza 15 euros,  lo cual ha supuesto, inversiones y actividad por valor de 419 millones de euros y 118 millones de euros en ingresos fiscales, así como la creación de 712 empleos durante los últimos 10 años.

Así mismo, por cada euro que invierte AZTI-Tecnalia en I+D, el sector pesquero moviliza siete euros. La labor desarrollada por el centro en relación con la pesca ha generado inversiones y actividad en el sector por valor de 143 millones de euros durante ese período de tiempo.

Con el objeto de afrontar los retos que se presentan a la industria alimentaria y al sector pesquero, y de garantizar una respuesta eficaz a los mismos, AZTI-Tecnalia está centrando sus esfuerzos en llevar a cabo proyectos con un denominador común: la innovación en todos los procesos. Para realizar este objetivo, el centro tecnológico apuesta por implantar la innovación en toda la cadena de valor, innovación para:

ü  Rebajar los costes de producción

ü  Mantener la cuota de mercado

ü  Extender la gama de productos

ü  Abrir nuevos mercados

ü  Mejorar la flexibilidad de la producción

ü  Mejorar las condiciones de trabajo,

ü  Reducir los daños al medio ambiente.

Esta innovación que propone AZTI-Tecnalia tiene al consumidor como eje central y responde a las tendencias de consumo del mercado, con un servicio integral que incluye los planes de innovación (vigilancia de mercado, tecnología y ayudas a la I+D), la definición y desarrollo de prototipos, hasta llegar a la definición de nuevas líneas de trabajo y tecnologías.

El hecho de que el INE haya situado a AZTI-Tecnalia en el puesto 59 de las empresas y organizaciones españolas avala la decidida apuesta de este centro tecnológico por colocarse en lo más alto del sector de la investigación.

Homenaje a Mario Benedetti: Estratega del Pensamiento

“Algunas cosas del pasado desaparecieron, pero otras abren una brecha hacia el futuro y son las que quiero destacar”

“Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas.”

“Mi táctica es mirarte, aprender como sos, quererte como sos, mi táctica es hablarte y escucharte, construir con palabras un puente indestructible….Mi estrategia es en cambio más profunda y más simple. Mi estrategia es que un día cualquiera, no sé ni como ni con qué pretexto, por fin me necesites”

“La  propaganda  es  una formidable vendedora de sueños, yo no quiero que me vendan sueños ajenos, simplemente deseo que se cumplan los míos”